En casi todas las cirugías se utiliza un instrumento que se llama electro-bisturí o electro-cauterio. Este aparato tiene una punta metálica que sirve para cortar tejidos, a la vez que va coagulando la sangre.
La punta metálica no tiene filo, sino que usa electricidad para funcionar.
Lápiz de electro-bisturí
Este lápiz va conectado con un enchufe a una consola que suele estar al lado de la camilla donde están operando al paciente, y en ella una instrumentadora circulante puede regular la intensidad con la que corta el instrumento.
En el Hospital donde trabajaba había muchos elementos que, por el paso del tiempo, estaban desgastados y no se reponían ni arreglaban. Uno de ellos eran las consolas de electro-bisturí.
Las perillas de las consolas, similares a los knobs de una guitarra, se perdían. Como las perillas no estaban pegadas de ninguna manera sino simplemente encastradas sobre un "palito" que permitía regular la consola, era común que se salieran y terminaran desapareciendo.
Incluso sucedía que se "prestaban" las perillas entre los circulantes de los locales quirúrgicos para que puedan operar la máquina durante la cirugía más cómodamente. Sino, tenían que recurrir a usar elementos para agarrar y girar el palito como pinzas e incluso tijeras.
Me pareció una picardía siendo que era algo que me parecía sencillo de solucionar, así que como tenía la impresora 3D dije "bueno, hago la prueba a ver si las puedo hacer yo. Si sale, bien, y sino bueno".
Una mañana tranquila de cirugías me puse a tomar las medidas de diámetro de las perillas, y del "palito" que salía de la consola para hacer el huequito del medio.
Ya en casa, usando Tinkercad (un programa de diseño online muy práctico para hacer cosas para imprimir en 3D), tomé como base el modelo 3D de un knob de volúmen de guitarra que encontré en internet y me puse a modelar.
Hice dos modelos al principio: uno era largo, delgado y más bien cónico; y el otro más corto y grueso y cilíndrico. Imprimí ambos para llevar al otro día a quirófano y probar cuál quedaba mejor.
Antes mencioné que estos knobs se unen a unos palitos que sobresalen de la consola (como para calzarlos encima). Estos primeros diseños que hice e imprimí tenían el huequito del centro donde entra este palito totalmente redondo. Al llegar a quirófano y probarlos me di cuenta que no hacía girar el palito, y ahí descubrí que el palito no era totalmente cilíndrico, sino que tenía forma de semicírculo (claramente para que enganche una parte del knob y pueda empujar sobre una base al girar la perilla).
En ese momento decidí llevarme prestado un knob de una de las consolas para estudiarlo más tranquilamente en casa y así tomar tranquilamente las medidas.
Con una regla metálica que tengo tomé la medida de la parte chata del huequito de la muestra que me traje, y así lo modelé en programa.
Imprimí dos copias de este nuevo modelo. Una al tamaño en el cual lo había modelado en el programa, y otro un 5% más grande. Sucede que la impresora 3D si no está del todo bien regulada "aplasta" el plástico en las capas que va imprimiendo, haciendo que el modelo quede más grueso en todas sus paredes. El modelo al 105% tenía en cuenta este factor de error.
Llevé los modelos al otro día y, como preveía, el modelo al 100% directamente no entró, pero el modelo al 105% entró de mil maravillas. Me acuerdo haber estado re alegre al respecto.
Viendo que funcionaba (y la perilla giraba prácticamente como si fuera la original), pasé quirófano por quirófano para contar cuántas copias necesitaría para ponérsela a todas las consolas. Lamentablemente algunas tenían rotos los "palitos" por lo que a esas no las conté, pero en total me dio que podía cubrir 15 perillas.
Llegué a casa y puse a funcionar la impresora.
A la mañana siguiente, bien temprano y con los 15 knobs impresos en el bolsillo del ambo, me pasé quirófano por quirófano colocándolos y probándolos. Funcionaban a la perfección y yo estaba que saltaba en una pata.
El 5% extra de tamaño alcanzó justo para que se traben sin salirse, por lo que supuse que iban a durar bastante.
Ese quirófano me dio muchas alegrías, y se sentía lindo poder devolverle un poquito de cariño.
Nunca avisé lo que había hecho ni que fui yo, a nadie, porque tenía la impresión de que la jefatura de quirófano no era muy abierta a este tipo de intervenciones y no quería que los terminaba sacando. Sabía que les hacía las horas de quirófano más llevaderas a mis colegas instrumentadores.
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