A pesar que una de mis frases de cabecera siempre fue "No existen cosas imposibles, sino solo improbables", hay cosas que siempre me parecieron realmente imposibles.
Me parecía imposible que en algún momento la mayoría de aquellas personas, los compañeros con los que crecí y en los que deposité toda mi confianza por tanto tiempo, me pudieran dar la espalda y rechazarme tan de golpe, empecinados en defender una empresa externa a la familia que creí que formábamos. Sin embargo, eso pasó.
No podía imaginarme cantando ante dos personas (que encima son profesores de música), el novio de una amiga del colegio y su hermana, el mismo día en que los conocía. Y también pasó.
jueves, 3 de septiembre de 2015
Soplando el polvo
Fortuitamente, buscando otra cosa (como suele suceder con la mayoría de las cosas) caí de nuevo en este blog polvoriento.
Fue un sabor agridulce reencontrarme con tantas cosas del pasado. Lo que una vez produjo un cosquilleo al leerlo, hoy solamente son palabras vacías que susurran la nostalgia de un tiempo que no va a volver.
Sin embargo, mucha agua ya pasó por abajo del puente, y mal que bien el blog es más barato que el psicólogo.
Además, es una buena forma de escribir todas las cosas que no esta bueno decir en personas para no quedar como un loco. Porque es así. Quedo como un loco hablando de estas cosas a los demás. Así que, para evitar un edema poético, voy a usar este medio de descarga.
Vamos a ver cuanto tiempo me dura el psicólogo virtual. Y, si no avanza, será hasta el próximo reencuentro dentro de algunos años cuando una nueva situación fortuita me traiga hasta acá y me haga ver de nuevo por esta pequeña ventanita al pasado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)