jueves, 18 de enero de 2024

Viaje a Carlos Paz - Día 3

Me desperté como a las 5 am. Me quedé haciendo modorra y dormitando hasta las 8, que fuí a desayunar. Me crucé a la familia de Marcos Paz y desayunamos juntos (él es mozo y ella trabaja de auxiliar en una escuela). 

El desayuno fue café con leche, con 2 medialunas, unos libritos y una manzana. 

Como la excursión del día era recién a las 13:30 hs, entonces agarré y fui a caminar al centro por la costanera.  

Del hotel al reloj cucú del centro viejo de Carlos Paz fueron 45 minutos de caminata. Fuí escuchando Casiopea y Flying Beagle. 

Al llegar al centro, faltaban unos 10 minutos para que salga el Cucú, así que esperé ahí con el resto de la gente. 

Y como era predecible, a las 10:00 hs en punto, el pajarito salió a hacer lo suyo. 

Finalizado el evento ornitológico, empecé a recorrer el centro viejo. Vi una casa de alfajores y una boina. Tenía el objetivo de comprar algo para cubrirme la cabeza y que no me calcine el sol, así que estaba atento a eso, pero decidí esperar. 

Seguí caminando y viendo vidrieras. En un local compré una remera blanca que dice "Carlos Paz", y le pregunté a la señora que atendía cómo llegar al centro nuevo. Me dió indicaciones y fuí. 

El "puente de la mujer" no se parece en nada al de Puerto Madero. Lo crucé y llegué al centro nuevo. Más locales. Decidí que iba a comprar una docena de alfajores para Nico, una para Facu y una para el trabajo. Pretendía volver hasta el reloj cucú (en el centro viejo) ya que había una casa de alfajores al lado, y a una cuadra estaba el lugar en que vi la boina. 

Me dije "bueno, voy a llegar hasta el final de la calle y pego la vuelta". Crucé y empecé a volver, y para mi sorpresa vi una boina en un local que era de mucho mejor calidad que la anterior. Era la última que tenían, así que pregunté si me la podía probar y me dijeron que al fondo había un espejo. $12.800 menos después, salí del local con la boina en la cabeza. 

Hice unos 50 metros hasta la esquina por la que recién había venido, y me topé de frente con un local de alfajores igual al que había al lado del reloj. La suerte está de mi lado. 

Compré 3 docenas surtidas (Dulce de leche, fruta y chocolate) por $17.300 (oferta) y empecé a volver. 

La caminata de vuelta fue por la Av. San Martín (que también es la ruta). En el medio vi un local de 3 empanadas y una gaseosa por $2.900, así que me volví comiendo una de atún, una de jamón y queso, y una de pollo; bajándolas con una pepsi black de 500 ml. 

A las 12:05 hs llegué al hotel. Me puse la malla (para ya quedarme listo si la salida de hoy incluía balneario) y fuí a mojar los pies a la pileta. No quise meterme porque en el poco tiempo que quedaba hasta la salida la malla no se iba a secar y no quería viajar mojado. 

A las 13:30 hs llegó el micro y zarpamos hacia Villa Gral. Belgrano. En el viaje, el guía (el mismo de ayer) nos contó la historia de un monumento de un ala que había entre las sierras y pasamos por la ex casa del Che Guevara; que tiene una versión pequeña esculpida de él, sentado en una baranda. 

A mitad de camino más o menos paramos a hacer una degustación de salames y quesos, junto al mirador que daba a otro lago artificial con la misma superficie que el San Roque. 

No podía dejar de sacar esta foto. Dios me perdonará. 


El viaje prosiguió hasta que por fin entramos a Gral. Belgrano a las 16:00 hs, luego de unas 2 horas y media de viaje. La historia del pueblo es curiosa: es un barrio de alemanes. Un 9 de julio, un alemán medio borracho arrió la bandera argentina de la plaza principal e izó en su lugar la bandera alemana. La bandera argentina apareció luego prendida fuego. 
En consecuencia, el Gobernador de Córdoba le cambió el nombre al pueblo por "General Belgrano" (el creador de la bandera argentina) y a la plaza le puso "José Hernández", como para que no se les olvide dónde estaban. 

Nos dieron una hora y media para pasear, así que recorrí el pueblo sacando las fotos obligadas. 

Después de la recorrida de las 3 cuadras de centro, me senté en un bar a tomar unas birras alemanas artesanales. Me tomé una pinta de rubia y una pinta de roja ($1.900 c/u). 

A las 17:15 hs empece a tambalear hacia el micro. Cuando me senté me puse a leer un poco del libro "Ahí donde vas, estás", pero a los 5 kilómetros me dió una modorra impresionante. Me puse cómodo y me dormí hasta que faltaban unos 15 minutos para llegar. 

A las 19:30 hs llegamos al hotel. Pensaba ir un rato a la pileta hasta las 20:30 de la cena, pero al final decidí pegarme un baño y listo. 

La comida de hoy estuvo mucho mejor que la de anoche (ñoquis con una carne suavecita, creo que de cerdo). Me recomendaron el vino blanco dulce López. 

Ahora (22:30 hs) me empilche porque vamos a una especie de fiesta cubana, a ver qué onda. 

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